De Paris Blues a Midnight in Paris, sin olvidar El último tango en París … Muchas obras maestras del cine nacieron en las calles de la capital !

Como fondo, o tema central, París siempre ha atraído y fascinado a los cineastas de todo el mundo. Poniendo su movimiento, su chispa, su oscuridad y su belleza a disposición de los artistas que vienen a inmortalizarla en un carrete. La ciudad luz muestra cada vez su fidelidad a la cámara del director de cine: a veces triste, a veces romántica, a veces mágica. Los monumentos, los suburbios y los barrios crean un ambiente determinado, guiado, paso a paso, por el director. Desde 1917, período del cine mudo, el paisaje de París se ha mostrado en el cine internacional con el niño mimado de París por J. Gordon Edwards. Filmada en un estudio en Los Angeles, la película adapta libremente la famosa novela de Víctor Hugo, Notre-Dame de París.

Durante décadas, los cineastas han seguido declarando su pasión, haciendo hoy de Paris una de las ciudades más filmadas. Pero tal vez el amor del cineasta por París es solamente una respuesta al amor que tiene el mismo París para el cine?

La unión de París con el cine se remonta a sus orígenes. Porque fue en el Boulevard des Capucines, en el corazón de la ciudad, que la primera proyección pública de cine tuvo lugar en diciembre, 28 de 1895, por Antoine Lumière. Desde entonces, los cines han seguido multiplicandose. Tanto es así que la capital francesa puede presumir de tener el mayor número de pantallas por habitante en el mundo. Y a pesar de los últimos años, con el crecimiento de las grandes compañías cinematográficas, París lucha por la existencia del cine independiente, el arte experimental y para la conservación de su proyección. Tenga en cuenta que un gran distribuidor no es la única manera de ver una película.

Así que los artistas con talento pueden tener la oportunidad de compartir su arte con el público, y el arte del cine no se reduce a una cuestión de dinero. De esa manera el expresión artística puede crecer en toda su diversidad y originalidad: las redes independientes de cine y festivales internacionales de cine se organizan por toda la ciudad, dando al séptimo arte la oportunidad de ser visto, para el gran placer del público. París ha conservado un lugar para el cine en su universo cultural. Añadiendo a esto, ademas de todo, su mayor base de datos internacional ‘La Cinemateca “, continuando así el cultivo del patrimonio del séptimo arte.

Sí, a París le encanta el cine, tanto como a los cineastas aman París. La ciudad seguirá iluminándolos con miles de luces, y esta hermosa historia de amor está lejos, muy lejos de terminar.

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