A veces, un pasado oscuro puede engendrar una nueva generación iluminada… Parece difícil superar más de cuatro décadas de comunismo, durante las cuales la cultura era solo un vehículo de propaganda. Pero, en el caso rumano, en vez de ser un obstáculo, ese pasado grisáceo sirve de inspiración para una nueva generación de cineastas: el pasado se convierte en una fuente de renacimiento del cinema. La mayoría de las películas de la Nouvelle Vague rumana se desarrollan durante los anos 1980, bajo el régimen comunista de Ceausescu, y tratan de las luchas cotidianas y de la adaptación de la vida a la dictadura. Con un estilo minimalista y frecuentemente austero, las películas emplean cinismo y humor negro, y todo en un ambiente realista.

La primera película que tuvo éxito en la escena internacional, «Trafic», dirigida por Catalin Mitulescu, ganó la Palma de Oro de Cortometraje en el Festival de Cannes de 2004. A partir de esta fecha, durante cuatro anos, las películas rumanas nunca dejaron Cannes sin ganar un premio.
«La Muerte de Mr.Lazarescu», el segundo largometraje de Cristi Puiu, recibido con entusiasmo por las críticas internacionales, ganó el premio «Un Certain Regard», en Cannes en 2005. Esta comedia oscura nos cuenta la última noche de un viejito que se traslada de hospital en hospital, porque los médicos se niegan a tratarlo. Con estas cuestionas morales, la película, paradójicamente, hace sonreír al público. Sin embargo, el film constituye también una crítica severa de los cambios políticos y económicos de Romania, cuyo paso a la democracia y al capitalismo revolucionó la vida de sus habitantes.

Después del éxito de la película independiente de Corneliu Prumboiu, «12:08 al Este de Bucarest», que ganó la Cámara de Oro en 2006, la fama de la Nouvelle Vague rumana llegó a su apogeo en 2007, al ganar la Palma de Oro por Cristian Mungiu, durante la sexagésima edición del Festival de Cannes. Su película, «4 meses, 3 semanas y 2 días», cuenta la historia de dos compañeras de habitación que organizan un aborto ilegal. Nos recuerda así que la opresión y la miseria eran desenfrenadas bajo el reinado de Ceausecu quien, entre otras cosas, había prohibido los métodos de contracepción para que la población creciera. La película da la piel de gallina, pero incita a la reflexión. El principal crítico de cine del New York Times, A.O. Scott, clasificó al film como su preferido de 2007, y en séptima posición en su lista de las mejores películas de la década.

Otros ejemplos de películas que gozaron de fama internacional, inscribiéndose en el movimiento de la Nouvelle Vague rumana, fueron «The Paper Will Be Blue», «California Dreamin’», «Policier, Adjectif», «Mardi, Apres Noel» y «Si je veux siffler, je siffle»… Loa amantes del cine europeo realmente tienen que verlas!

La historia política oscura de Rumania constituye el tema de predilección de esta nueva generación de cineastas. El éxito internacional de las películas rumanas independientes se confirmó cada ano en festivales importantes. Cada vez más, la trama se desarrolla en Rumania contemporánea, y evidencia problemas modernos; lo vimos, especialmente, en «Posture de l’Enfant», de Călin Peter Netzer, que ganó el Orso de Oro durante el 63e Festival de Film International de Berlin. .

El periodista de Los Angeles Times, Steven Zeitchik, informando desde el Festival de Cannes, declaró: «Los rumanos no pueden hacer una mala película. Debe ser ilegal en su país. Por lo menos, su ADN no lo permite». No somos médicos, por eso no sabemos nada del ADN, pero sabemos de seguro que todos los amantes del cine independiente tiene que descubrir el universo del cine rumano, y todo lo que puede ofrecernos.
Cineastas rumanos, envíennos sus películas, de modo que podamos evaluarlas para la edición 2014 de ECU! Tenemos ganas de descubrir nuevas creaciones rumanas y exponerlas a un amplio publico internacional. Clic aquí para ver como, y sorpréndannos con sus filmes!

by Ruxandra Matei

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